N° 145 - ¿Por qué algunos perfumes nos gustan enseguida y otros aprenden a gustarnos?
Perfumes · Curiosidades
Existen fragancias que conquistan desde el primer encuentro: las hueles una vez y ya sabes que querrías volver a encontrarlas. Te resultan familiares, como una persona con la que conectas de inmediato. Y luego están los perfumes que hacen lo contrario: aquellos que no entiendes enseguida, que te intrigan pero no te convencen del todo, que vuelves a oler una segunda vez. Y luego una tercera. Hasta que un día, sin darte cuenta, se convierten en tus favoritos.
¿Por qué ocurre esto? La verdad es que nuestro olfato tiene una memoria mucho más compleja de lo que imaginamos. A menudo nos gusta enseguida una fragancia porque contiene algo que ya conocemos: un cítrico que nos recuerda a la infancia, una flor encontrada en un jardín, una nota amaderada que asociamos a una casa querida. Otras veces, en cambio, el perfume nos lleva a un territorio nuevo, y el cerebro necesita tiempo para explorarlo.
Es un poco como ocurre con ciertos libros: algunos se hacen querer desde la primera página, otros piden confianza.
Las fragancias más particulares funcionan de la misma manera. Una resina inesperada, una especia insólita, un acorde verde y aromático pueden parecer distantes al principio, pero revelar matices nuevos con el paso de los días. Nunca decidas si un perfume te gusta al primer encuentro: prueba a vivirlo durante unos días. Deja que acompañe momentos diferentes, luces diferentes, estados de ánimo diferentes. Podrías descubrir que el perfume que menos te impactó es justo el que está destinado a quedarse.
Porque un perfume no siempre nos conquista por lo que muestra de inmediato; a veces nos conquista por lo que revela con el tiempo. Y son precisamente esos que aprendemos a amar lentamente los que suelen ser más difíciles de olvidar.
Escrito por Adele
